Presentación

El conocimiento del espacio que nos rodea ha sido una de las primeras aplicaciones de la mente  humana en su evolución. Predecir los ciclos que influían en la dinámica de la tierra, tratar de comprender las leyes que rigen la aparición y desaparición de los astros en el cielo, explicar los fenómenos singulares (eclipses, lluvias de meteoritos, posición, tamaño y color de la luna,…) y su relación con el hombre, ha sido y es una de las tareas científicas de mayor dedicación.  Desde los primeros observatorios persas, mayas, indios y chinos, hasta los potentes sistemas de radio-antenas para la investigación del espacio profundo, el hombre ha ido perfeccionando sus instrumentos de observación y testeo y de esa manera ha logrado entenderlo mejor y empezar a aventurarse en esa inmensa frontera. Hoy sabemos que el origen de la vida está en   fenómenos que se siguen produciendo en el universo. El futuro de la especie humana pasa sin duda por ese mejor conocimiento del espacio exterior a nuestra atmosfera.

La Astrofísica se ha desarrollado de manera vertiginosa y tanto los instrumentos de observación ubicados en tierra como los que se sitúan en satélites proporcionan gran cantidad de datos que no solo hacen avanzar nuestro conocimiento general sino que tienen una aplicación inmediata en nuestra vida diaria. Así por ejemplo las aplicaciones de geo-posicionamiento son posibles gracias a los equipos e instrumentos que situados en el espacio sincronizan las desviaciones que Einstein ya predijo; el estudio de la salinidad de los mares desde instrumentación embarcada en satélites permite predecir la variación de las corrientes marinas que afectan a costas y estuarios, pesca y navegación; el conocimiento de la composición de atmosferas y núcleo de otros planetas, permitirá empezar a trabajar sobre procesos de terraformación; los desarrollos de nuevos materiales, óptica y sistemas de control de grandes telescopios encuentran rápida aplicación en la vida cotidiana, etc.

Observatorio de Calar Alto

Las Ciencias del Espacio que estudian y tratan de resolver los muy distintos problemas que la ausencia de atmósfera o las atmosferas exóticas representan para la vida tal como la conocemos y los equipos que hemos desarrollado, es también una parte importantísima de este Segmento que en Industria de la Ciencia denominamos Astrofísica y Ciencias del Espacio.

España juega un importante papel en el desarrollo de este segmento en el concierto mundial. El Roque de los Muchachos (La Palma, Islas Canarias) alberga uno de los telescopios más grandes del mundo, el GRANTECAN, en cuya construcción participaron y siguen contribuyendo un gran número de empresas industriales españolas; varios subsistemas del satéliteo SMOS para estudio de la tierra construidos por INDRA Sistemas, SA; uno de los primeros instrumentos que se incorporará al JWST es el MIRI (Mid Infrared Instrument) en el que ha participado el INTA y varias empresas españolas. Otros ejemplos de industrias españolas son los brazos robóticos para trabajo en el espacio, los instrumentos para grandes telescopios (MEGARA y MIRADAS), ingeniería y fabricación de estructuras (ASTURFEITO, SA; SENER, SA), aplicaciones específicas (FRACTAL, SLNE; NTE-SENER, SA; AVS, SL; etc.). Asimismo los Institutos de Astrofísica de Andalucía y Canarias son instituciones de reputación internacional y la producción científica de los astrofísicos españoles está entre las más prolíficas e intensas del  mundo.
España tiene observatorios astronómicos en La Palma y Teide (Islas Canarias), Calar Alto (Almería), Yebes (Guadalajara), Sierra Nevada e IRAM (Granada), etc.

Por ello la Industria de la Ciencia española está altamente capacitada para aportar al mercado de los grandes telescopios, radioantenas, instrumentación y equipos para satélites, y aplicaciones similares; diseños y productos del más alto nivel. La IdC española participa en la mayor parte de los grandes proyectos internacionales como país asociado y como suministrador de equipos e instalaciones completas.